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Conceptos básicos
Fases del trabajo en equipo
El coordinador
Estereotipos de participantes
Motivación
Incompatibilidades
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Conceptos básicos
El trabajo en equipo consiste en un grupo de personas trabajando coordinadamente en la consecución de un objetivo. A pesar de que se usa más en el ambito empresarial, los ejemplos mas claros del trabajo en equipo son los habituales: un equipo de fútbol y una banda: están especializados y trabajan por un objetivo común: Meter goles y hacer canciones.
Los participantes son autónomos en la organización de sus tareas (empowerment) porque están especializados en determinadas áreas complementarias necesarias para el proyecto, produciendo un efecto de sinergia en el que el resultado de los esfuerzos individuales es mayor que por separado.
Es decir, con un ejemplo: una persona sola difícilmente podría realizar el proyecto aunque trabajase en él un tiempo equivalente al de todo el grupo. Un jugador jugando 990 minutos no dá el mismo resultado que el equipo entero en 90. Y generalmente, un equipo actuando coordinadamente produce un resultado mejor que 11 personas a su bola.
El trabajo en equipo tiene sus principales características en :
La coordinación, organizada por un coordinador (un nombre menos pedante que un líder). Es quien dispone de la visión global del proyecto y encaja las piezas. El equipo actúa ordena y coordinadamente según el mapa que traza el coordinador. Naturalmente, el coordinador debe, además, transmitir la ilusión por alcanzar el proyecto, motivando, retando e incentivando el espíritu de grupo para aunar esfuerzos en una misma dirección. Es imprescindible un buen clima laboral para conseguir la motivación cruzada. Los grupos de trabajo suelen tener jerarquías muy diluidas, y acostumbran a trabajar en red alrededor del coordinador. El coordinador es el encargado de transmitir y compartir las visiones.
La comunicación, imprescindible para transmitir esa visión a compartir por todo el equipo, tanto inicialmente (explicando el objetivo final) como las modificaciones que deben hacerse por incidencias en el desarrollo del plan. Todo esto, sin perjuicio de que el equipo también tenga una comunicación interna, fluida, y multidireccional. Debe fomentarse la compartición del conocimiento mediante una comunicación abierta y actitudes que eviten usar el conocimiento como rehén para asegurarse la permanencia en el equipo.
El compromiso y la confianza mutua de los participantes. Su implicación en el proyecto, tanto profesionalmente, como personalmente, puesto que los equipos de trabajo están compuestos por personas, y sus relaciones deben ser dignas y respetuosas, en un buen clima laboral para conseguir cohesión.
Finalmente, el trabajo en equipo necesita de un objetivo claramente definido, con plazos establecidos. Hay que comprender que estos plazos y objetivos son una guía que deben permitir en todo momento identificar el grado de consecución del proyecto. Un proyecto no puede ser ‘ser los mejores’, porque no es un objetivo medible. Un ejemplo mejor sería ‘tener un 38% de cuota de mercado en un plazo de 12 meses’. Este objetivo y estos plazos permiten ver claramente el grado de acercamiento al objetivo a lo largo del proyecto.
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